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miércoles, 30 de enero de 2013

¿Y quién se hará cargo cuando esta verdad se haga sangre? ♫




Hay veces que me pierdo. Ya no sé quién soy, dónde estoy o como me siento. No sé si respiro, no sé si me corre sangre en las venas; la vista se me nubla y tengo miedo. Miedo de ser cociente de que estoy sola. Miedo de darme cuenta que nadie viene a rescatarme. Es un cómic de tragedias sin fin, porque nadie jamás se intereso en agregar un héroe.

Tengo frío, y me siento enferma. Siento los clics del minutero sonar y retumbar en mi cabeza y me pierdo, me pierdo en los recuerdos de lo que ya no soy. De lo que ya fui  y no quería volver a ser. Siento que mi cabeza abre esa parte de mí que estaba censurada por mi propia salud. Y me enfermo. Tengo miedo de volver atrás, porque sé que mi cuerpo esta listo para enfermarse muy fácilmente, pero salir.... Salir es otro tema. Y acá no hay nadie que me saque. Ya no queda nadie para sacarme. Temo de mis límites y de cuánto me podrá durar la cordura. Si este fuera un juego de terror, mi sanidad estaría por el piso y las cucarachas caminarían por mi rostro. 

Siento los pasos. Me busca. Me busca y se acerca. Pero es algo peor, es el frío helado de la oscuridad total. Que no se acerque, tengo miedo. 

Ya no estoy segura si es calor o frío lo que siento. Mientras me acurruco en un costado de mi vida la gente pasa; pasan y no me miran. Lloro; por qué nadie quiere verme? Por qué nadie quiere hacerse cargo de que me vuelvo a enfermar? Pero eso está mal, parte de mí entiende que eso está mal. YO me enfermo, la gente no me enferma. Yo soy la que no tiene remedio. Y de a poco me resbalo y esbozo una sonrisa. Sonrío porque entiendo. Sé que es lo que me espera. 

Si de todas formas voy a tener que enfrentarlo, mejor apresurar las cosas. Cierro los ojos con fuerza, y siento el filo de mis últimas palabras atravesar mi piel; siento las palabras atravesar mi garganta y las vomito al mundo que ya no me ve. 

Para qué fingir? Comencemos. 




miércoles, 26 de diciembre de 2012

Liberté.

A veces es bueno separarse de las cosas que te hacen mal, o incluso te recuerdan a lo que te hace mal. Es difícil. ¡Si lo sabré yo! 

Por ejemplo, cuando te separas de esa persona que te hace vivir y respirar, TODO te recuerda a el o ella, es cuestión de mirar al cielo y recordar aquella vez que hablaste por el por teléfono mirando las estrellas, o tomar agua y recordar que a él  le gustaba el agua, ¡A QUE INSTANCIAS LLEGA NUESTRA PSIQUIS, DIOS!

Por eso me separo de este espacio, de este pasado de vida que me recuerda tanto a vos, a mi enfermedad y  a la oscuridad de mi vida. 

Pero en algún momento, llegada una instancia (después de llorar sangre por los ojos y que se te petrifique la cara de la sal de las lágrimas que no paras de derramar durante meses) una epifanía te golpea el cuerpo como un balde de agua fría y te decidís. Salís del encierro y te lavas la cara, conoces gente nueva, y después de juntar fuerzas buscas un final. SÍ, no te quedes por Godzilla, ¡Busca el final! 

Me pone mal leer un libro que tiene un final abierto; por eso tengo la fea (o no sé, es lo que hago) antes de ni  mirar el título, voy a la ultima página de un libro y me fijo si parece un final abierto. Si lo tiene, ni me gasto en empezar a leerlo, no me gusta que las cosas queden sin resolver. En la vida siempre se resuelven, y si no se resuelven por lo menos lo resuelve la muerte... Así que de igual forma se resuelven, no? Y después olerlo. ¡¿Hay acaso algo más reconfortante que oler un libro?!

De igual forma, créeme que hay salida. Créeme que el tiempo sana. Nada dura para siempre; ni siquiera el dolor.



Me conmueve mucho que quieras comenzar todo de nuevo... Pero yo estoy comprometida. Conmigo misma. Tengo que estar conmigo durante un tiempo. - Lola Versus



jueves, 4 de octubre de 2012

-.Ohana significa familia y la familia nunca te abandona.-



Es interesante que las personas sigan insistiendo en que la familia es lo único que no te va a abandonar, cuando la mayoría sabe que es lo que más te trauma para tu futuro, y que si bien hay gente buena en el mundo, algunas personas sería mejor que no estuvieran en absoluto.

Me pregunto por qué a mi familia jamás le importó lo que yo sentía, y siempre termino en la misma respuesta que no me deja tranquila ni sintiéndome bien: "Le dieron más importancia a otras cosas, y para ellos ESO fue ser buenos padres." A mi hermanos no los culpo, porque convivieron igual que yo y se entiende que sean igual de poco contemplativos con la realidad ajena, pero con mis padres no hay excusa.


Me molesta mucho la hipocresía de la gente que llora sobre las personas que ya están enfermas en este mundo de agonía eterna (entiéndase mundos de anorexia, bulimia y demás). Porque una vez que las cosas están hechas y deshechas es muy fácil decir "yo no sabía nada, sino te hubiera ayudado. Por qué no me pediste ayuda?" 

¿Por qué? Porque no sabés en lo que te metés hasta que es muy tarde; porque no querés ser una carga; porque si te abandonan desde un principio no le ves el punto a pedir ayuda a alguien que no le importás un bledo partido por la mitad; porque pedirle a alguien que te ayude NO es una simple brazada de ahogado, es confiar en que a ese alguien a quien le estás contando va a hacer algo para ayudarte con el corazón y porque le importás. Y porque si eso es realmente cierto, no haría falta que VOS pidieras ayuda, sino que la gente que te quiere y se preocupa por vos, SOLA se daría cuenta de tu estado. Por eso. Ojo, menciono unas pocas razones. No quiero aburrir con eso.


Porque te sentís sola, sola como nunca, y sola como siempre, no? Yo te entiendo.


-Todos queremos ser alguien para alguien.-

jueves, 8 de diciembre de 2011

-. And it goes like THIS .-



Como un alcoholico necesita el alcohol para no despertar,


Un sadico el cortarse para ignorar,


O un drogadicto, la droga, para no despertar...


Te necesito.-